El significado de nuestras jícaras, jarritos y envases
- Denisse Betanzos mendez
- 10 nov
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 20 nov
Más que recipientes, son símbolos de identidad
En Nisa Nanixe, cada bebida ancestral se sirve en un envase que cuenta su propia historia. No elegimos nuestras presentaciones por estética o moda, sino por lo que representan: tradición, respeto por la tierra y conexión con nuestras raíces.
Jícara de morro: frescura con memoria
La jícara de morro, utilizada para servir el tejate, el bu-pu y el pozol, es más que un recipiente: es un símbolo de sabiduría ancestral. Su forma natural conserva la frescura de la bebida y evita el uso de plásticos. Pero lo más importante es lo que evoca: las manos de las abuelas, las fiestas del pueblo, los rituales compartidos en comunidad.
Cada jícara que entregamos revive el gesto de servir con cariño, como se hacía en las cocinas tradicionales del Istmo.
Jarrito de barro: sabor que celebra
El tepache se sirve en jarritos de barro barnizados y escarchados, como se hacía en las ferias y celebraciones populares. Este envase conserva el sabor, mantiene la temperatura y conecta al cliente con la alegría de las fiestas tradicionales. Es un homenaje a la cerámica local y al arte de compartir.
Calabaza natural: origen y compostabilidad
El agua de chilacayota se presenta en una jícara hecha con la misma planta que da origen a la bebida. Este envase es compostable, simbólico y profundamente arraigado en las costumbres familiares. Representa el ciclo completo: de la tierra al sabor, del sabor al recuerdo.
Envases que respetan
Elegir estos recipientes es también una decisión ecológica. En Nisa Nanixe evitamos el uso de plásticos y promovemos materiales naturales, reutilizables y biodegradables. Cada presentación es una forma de cuidar el medio ambiente sin perder autenticidad.
Porque en Nisa Nanixe, cada bebida se sirve con historia, cada envase con respeto, y cada cliente con memoria.



Comentarios